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lunes, 3 de junio de 2013

Imprescindible, genial y tremendamente divertido: "El juego de Ender"

A mediados de los años ochenta, un joven Orson Scott Card irrumpía en la escena con esta tremenda historia que arrasó en los premios Hugo y Nebula (quizá los más prestigiosos en el terreno de la ciencia-ficción), entre otros. Casi treinta años después, se anuncia que la novela tendrá versión cinematográfica (no sé si pensar que esto es algo bueno o algo malo, a juzgar por algunos de los destrozos que se han visto últimamente). Y es que ya iba siendo hora de dar a conocer esta tremenda historia al público que no lee habitualmente novelas de este género. Son legión los lectores de narrativa realista que han descubierto una afición por el género fantástico a raíz de leer, por recomendación o por casualidad este clásico.
En una Tierra de un futuro no muy lejano, los gobiernos viven obsesionados por la amenaza de los Insectores, raza alienígena de aspecto monstruoso. Por ello, todos los esfuerzos se vuelcan en idear una estrategia que conduzca a su aniquilación. Ya se sabe: "cariño, mata a la araña de la cocina, que me da asco". En la Escuela de Batalla se recluta a los niños con un mayor potencial de convertirse en el siguiente gran General de la Guerra que lleve a la Humanidad a una victoria gloriosa sobre sus enemigos. En esto, nos recuerda bastante a las primeras novelas de Harry Potter, que hay que recordar que son bastante posteriores a ésta.


Ender, con solo seis años, es aventajado físicamente por sus compañeros de academia, que le ponen las cosas difíciles, pero gracias a su prodigiosa inteligencia e implacabilidad se abrirá camino entre todas las pruebas que obstaculizarán su graduación. Paralelamente, sus hermanos desempeñarán papeles de crucial importancia desde fuera. Se trata de personajes perfectamente caracterizados y cuya evolución a lo largo de la novela constituye uno de los grandes logros de la obra. De final sorprendente, como buena novela de coencia-ficción, la serie consta de varias continuaciones que profundizan en los temas más inquietantes que subyacen de la novela (la historia nos invita a reflexionar sobre temas filosóficos con sus paralelismos y metáforas muy bien engarzadas en la trama), que vale la pena leer también por sí mismas, aunque se centran más en la madurez del protagonista.

2 comentarios:

  1. Y las secuelas, para mi gusto, también interesantes a su manera. A pesar de que continúan los acontecimientos de El juego de Ender, el personaje ha evolucionado de manera abismal y son de tamática bien diferente, aunque guardan cohesión entre sí.

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