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sábado, 21 de marzo de 2015

¿Qué es el neopulp?



Mucho se ha hablado acerca de si lo que hoy llamamos pulp, o neopulp, son nuevos o viejos conceptos. Unos dicen que no es necesario acuñar nuevos términos para referirse a géneros literarios que tradicionalmente siempre han sido conocidos como de aventuras, detectivescos, de terror y un largo etcétera. Sin embargo, para evitar caer en la confusión, es necesario definir los límites de un estilo que se abre camino con fuerza entre los aficionados, cansados unos de sagas interminables que pretenden resultar trascendentales y otros añorando simplemente los tiempos en que las historias se contaban de otra manera mucho menos afectada.
El neopulp no es un nuevo estilo de escritura. Es una fusión de varios estilos conocidos de la escritura.
El neopulp bebe de las historias fantásticas de este y de los siglos anteriores, una mezcla de mitología y cultura popular, sumando a esto una nueva percepción de las motivaciones de los personajes y sus necesidades emocionales.
El neopulp abarca los tópicos de la escritura pulp: la superciencia ingenua de películas de serie B, el diabólico cerebro criminal del hampa, el sherif solitario contra una pléyade de forajidos, la joven que se debate entre el amor por un misterioso desconocido y el respeto a su prometido, y los dioses locos empeñados en la destrucción, y los examina de cerca, en un intento de encontrar algo novedoso: una subversión, una inversión, una yuxtaposición, una declaración acerca de la condición humana.
El neopulp nace de un amor y admiración por la naturaleza defectuosa de la cultura pulp; no es un ejercicio de burlarse de los defectos de la trama y los personajes que son endémicas del pulp. Este tipo de cosas son evidentes y se han hecho hasta la saciedad. Más bien, el neopulp intenta crear un retrato real y simpático de estos personajes y situaciones extrañas y contradictorias.

domingo, 8 de marzo de 2015

Philip K. Dick, un profeta moderno. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

El escritor de ciencia ficción Phillip K. Dick, a pesar de no haber sido uno de los más vistosos y populares en vida, ha pasado por méritos propios al panteón de los grandes autores del género. Para muchos se trata del autor más infravalorado en vida del medio. El éxito le llegó de forma póstuma, con el estreno de la película Blade Runner, adaptación de su novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
Los conceptos sobre los que giraron sus creaciones siguen vigentes hoy en día con más fuerza que nunca. No hay más que echar un vistazo a la influencia que ha tenido en distintas películas de gran éxito, inspiradas directamente en sus relatos o en sus ideas: la trilogía Matrix. Blade Runner, Minority Report o Desafío Total, en sus dos versiones hasta la fecha. Profeta para unos, esquizofrénico para otros, lo cierto es que este autor es de los pocos sobre los que puede decirse que iniciaron una tendencia dentro de la ciencia ficción y, por ende, de la literatura general. Sus obras vuelven una y otra vez sobre la pregunta fundamental de: ¿Qué es la realidad? Para Dick, que había tenido numerosas experiencias forteanas a lo largo de su vida (esto daría para no un artículo, sino para un libro o dos), lo que nosotros percibimos sería un sueño dentro de otro sueño. Un engaño urdido por una entidad superior en el que somos meros atores-espectadores. De hecho, los últimos minutos de la película Origen constituyen un plagio descarado de su genial novela Ubik, como todo el que haya leído una y visto la otra sabrá.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Entrevista a Lem Ryan, icono del bolsilibro y el pulp


La intensa mirada de un superviviente de una época dorada
Hoy tenemos el placer de contar con un histórico de los bolsilibros y de la literatura popular. Admirado por unos y cuestionado por otros, de lo que no cabe duda es que Lem Ryan no deja indiferente a nadie. Vamos a dejar que sea él mismo el que se exprese en sus propias palabras.

Planeta Neopulp: Algunos todavía creen que no eres tú mismo, sino un clon tuyo. Ha llovido desde tus primeros trabajos y leyéndolos parece que los haya escrito otra persona. ¿Qué edad tenías cuando empezaste en la época de Bruguera

Lem Ryan: Pues tienen razón: soy un clon. Y he salido bastante deficiente, debo reconocerlo. El original era mejor. Por lo menos tenía menos canas. Claro que el original tenía diecisiete años y era un pipiolo que se iba a comer el mundo. Y te contaría algo de esos inicios si no estuviera a punto de salir un artículo sobre ello en una revista, así que dejemos que la gente la adquiera y así se enterarán de los detalles.

Katham se ha convertido en un icono
P.N.: La caída del imperio de los bolsilibros os pilló de lleno a unos cuantos escritores bien establecidos, que tuvisteis que buscar medios alternativos para ganaros la vida. ¿Cómo se adapta uno a un panorama tan desolador?

L.R.: Ésta tiene fácil respuesta: fatal. Imagínate que eres el rey y abdicas... No, este es mal ejemplo, que le ha quedado una paga para los restos... Piensa en cualquier trabajador como hay ahora, que se ha pasado media vida en una empresa, y que de pronto se ve en la calle. Pues igual. Sólo que nosotros éramos freelances, lo que equivale a decir que no nos quedó paro ninguno. Pero lo peor es que no había ningún otro sitio, pero ninguno, donde pudiésemos ir. O te sacabas tú las castañas o nadie te las iba a sacar. Que fue lo que hicimos todos.

P.N.: Recientemente salió tu novela Sherlock Holmes, el hombre que no existía y ya estás anunciando su secuela. ¿Crees que tendrá la misma acogida que su predecesora?

El fruto de un intenso crowdfunding
L.R.: Confío en que sea mejor, que se trata siempre de ir para arriba, no para abajo. Espero que de ella se venda y que arrastre de paso también a su antecesora. Lo contrario sería un fracaso estrepitoso que, la verdad, no contemplo, ya que pienso que esta segunda parte es incluso mejor.

P.N.: Cómo se nota que los efectos especiales de una novela salen gratis. ¿Era necesario inventarse un tinglado de proporciones cósmicas para una aventura de Sherlock Holmes? ¿Qué crees que pensaría Arthur Conan Doyle si pudiera leerla?