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sábado, 21 de febrero de 2015

El resurgir del género de Espada y brujería

Si por algo se caracteriza el estilo pulp, es por su diversidad de géneros. En los últimos tiempos, abundan las definiciones canónicas del término pulp, por lo que no voy a detenerme
 demasiado en él. Para los más despistados, diré simplemente que hace referencia al papel barato (de pulpa de madera) con el que se imprimían las publicaciones baratas de principios del siglo XX, que tienen un antecesor en la novela folletinesca francesa y los penny dreadful ingleses. Este tipo de revistas recogía relatos de diversa extensión y diversa temática, siempre concebidos para llegar al gran público que esperaba entretenimiento basado en las emociones fuertes. Se trataba, pues, de literatura popular, de consumo rápido y sin demasiadas pretensiones más allá de entretener. 
En la web especializada Ánima Barda saltó la sorpresa cuando una encuesta a sus visitantes reveló que el género más demandado hoy en día por los internautas era, precisamente, el de Espada y brujería (sword and sorcery). Ni el noir, ni el terror ni la ciencia ficción. Pero, ¿qué elementos tiene el género predilecto de Robert E. Howard para hacerlo tan apetecible?
La respuesta a esta demanda por parte del público fue la convocatoria para la que llegaría a ser Conjura, primer compendio de Espada y brujería de nuestro país y que contó con una gran acogida por parte de escritores ya consagrados y algunas agradables sorpresas. Lamentablemente, muchos de los participantes no llegaron a captar las (marcadas) diferencias entre este género y la fantasía épica que vendría después. En la Espada y brujería:
  • Cada riña se convierte en una batalla épica con arma blanca.
  • Las mujeres son todas bellas y voluptuosas (aunque a muchos esto les parezca sexista hoy en día, es lo que hay).
  • La magia tiene una connotación negativa y nada bueno puede derivarse de su uso.
  • Las razas (humanas) son las mismas que tenemos en el mundo real, aunque con sus caracteres  distintivos frecuentemente exagerados. Nada de enenos, elfos o hobbits/kenders/halflings, por favor.
  • Los dragones no hablan. Hay fauna prehistórica, demonios, vampiros, etc.
Está muy bien eso de innovar en la literatura y darle nuestro toque personal a los géneros. Aquello de conocer las reglas para subvertirlas y crear algo nuevo, que diría Brandon Sanderson. Pero mucho innovar acaba por sacarnos del género de Espada y brujería si no nos andamos con cuidado y nos mete de lleno en el pantano de la Fantasía épica. A nadie se le escapa que el latín es una lengua muerta, por ello a nadie se le ocurriría enseñarla en los colegios mediante libros ambientados en la época actual. Términos como autobús, televisión, fútbol y otros tendrían que ser adaptados a una lengua muerta, para la que no habría una correspondencia real de su tiempo, dando lugar a un esperpento. Del mismo modo, no se puede introducir imaginería propia de la fantasía de Tolkien y sus pasticheros, pretendiendo hacerla pasar por Espada y brujería. 
¿Sexista? Mucho. ¿Maniqueísta? Seguro que sí. ¿Manida? No estoy tan seguro. De hecho, la mayoría de los que cargan contra Conan y similares suelen ser los mismos que no han leído nada del género. Si acaso, han visto alguna adaptación al cine y con ello asumen que ya lo saben todo sobre el género. Aunque no tiene mucho que ver, pasa lo mismo con Tarzán. El cine lo ha hecho universal, pero al mismo tiempo ha alejado al verdadero personaje del gran público de manera irremisible. Llama la atención pensar que estos mismos que se muestran tan reacios a Howard y Burroughs son los mismos que se quejan cada vez que se hace una adaptación cinematográfica de una obra de Tolkien, diciendo que "no han sabido plasmar el espíritu de la obra". A estos críticos prescientes les recomendaría que abriesen un poco la mente y se dejaran aconsejar por los más viejos del lugar, que la mayoría de las veces saben algo que nosotros no sabemos. 
Volviendo a Conjura, antología en la que he colaborado junto a mis compañeros de Pulpture, solo puedo recomendar encarecidamente su lectura. Se trata de una excelente selección de relatos que abarca no solo los tópicos del género, sino también muchos puntos de vista originales. Una lectura obligada para los amantes de la buena Espada y brujería, demostrando que los días dorados del pulp tienen su reflejo en los tiempos actuales de la mano de una nueva generación de autores jóvenes y comprometidos. No se trata de una antología más del montón, ni por su temática ni por su intrahistoria. De hecho, quienes la lean podrán comprobar a lo largo del año que alguno de sus relatos va a tener continuidad en un formato sorprendente que dará mucho que hablar. ¡Hasta aquí puedo leer! Este es el enlace para comprar la antología, por menos de doce euros en rústica:

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