Los universos compartidos suponen una oportunidad de descubrir historias y personajes integrados en un mundo de ficción interrelacionado. Esto no es nada nuevo y un ejemplo que sigue vigente son los universos de Marvel y DC comics, que durante el último siglo se han desarrollado hasta límites nunca soñados por sus pioneros impulsores.
Si aplicamos este concepto a la literatura popular, que es lo que nos ocupa, nos salen grandes sagas como los Reinos Olvidados y Warhammer, por ejemplo. Pero no tenemos que irnos tan lejos, pues aunque en un principio de forma inadvertida, los personajes favoritos de todos nosotros se imbrican en un todo mucho más amplio que la suma de sus partes. ¿De qué estamos hablando? Sí, querido lector. Si frecuentas este y otros blogs afines ya lo estarás adelantando. Los héroes del neopulp comparten una misma continuidad, aunque para seguirla haya que remontarse a varias editoriales. Empecemos por el principio, como se acostumbra hacer.

Artemius Black: es el Nick Furia de esta trama, que sirve de nexo de unión entre los diferentes héroes. Creado por Jorge Del Río para la revista Ánima Barda en 2013.
Adam Omega: en los años 70, este émulo de Doc Savage, único superviviente del programa übermensch nazi, opera desde Argentina para detener el insidioso avance de las organizaciones secretas que planean apoderarse de occidente. Encuentra una civilización subterránea bajo la Antártida que está subyugada por un enano nazi que reina sobre la raza de hombres pájaro extraterrestres que la habita. Las joyas del infinito son puertas cósmicas para viajar por el espacio tiempo, del mismo modo que el martillo de Thor y la carta de navegación astral de Rocky Atlas serán utilizados por extraterrestres años más tarde.