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viernes, 31 de mayo de 2013

Videojuegos que nos hicieron soñar

Hoy vamos a echar una nostálgica mirada atrás para recuperar algunas de las memorias que forman parte del imaginario colectivo de todos aquellos que crecimos en aquellos maravillosos (o quizá no tanto) años ochenta. Para empezar, nada mejor que refrescarnos la memoria con algunos de los videojuegos que, en su versión Coin-up o en formato doméstico hicieron las delicias de los niños que una vez fuimos (y algunos, como yo, aún lo somos). Llama la atención la vigencia que estos clásicos siguen teniendo en la actualidad, gracias al auge de los emuladores y las versiones para soportes actuales como las tablets o la PSP.

Barbarian:
Juego de lucha mítico, en la que manejábamos a un bárbaro al más puro estilo marcado por Conan, armado con un hacha, que debía superar uno a uno a todos sus oponentes en combate singular hasta llegar al jefe del final del juego. Lo que más nos llamaba la atención a los niños de aquella época era su espectacular portada, que incluía una señorita mínimamente vestida con un diminuto bikini que era todo un ejemplo de anacronismo y la posibilidad de decapitar a nuestro enemigo con un certero molinete del hacha, tras lo cual salía un eneno a llevarse los restos del finado. El juego tuvo incluso una segunda parte, en la que podíamos manejar también a la chica en una intrincada red de laberintos donde aparecían dinosaurios que, si no llevábamos cuidado, nos arrancaban la cabeza para comérsela.



Ghosts n´Goblins: 
Arcade de plataformas de culto que cuenta con versiones modernas en la actualidad, siempre siendo fieles al espíritu de su antecesor. En esta ocasión, manejábamos a un caballero de brillante armadura para ayudarle en la difícil empresa que le atribulaba: rescatar a su amada de las garras de un terrible demonio. En su camino, encontrará una legión de zombies, fantasmas, engendros voladores, brujas y monstruos gigantes de muy variada factura. Tremendamente difícil de terminar, sin embargo nuestro héroe cuenta con una ventaja a su favor: al primer toque recibido, pierde la armadura pero tendrá la oportunidad de recuperarla antes de que un nuevo toque le arrebate una vida. Mientras, deberá enfrentarse a los peligros del camino en paños menores. También cabía la posibilidad de acabar convertido en rana por un mago, algo nada deseable. Las distintas armas que podrá intercambiar por el camino tendrán una importancia vital a la hora de cumplir su misión, siendo la mejor de ellas el rápido puñal arrojadizo, y la peor, la antorcha con su corto alcance. Los gráficos eran muy buenos para la época en su versión original para las recreativas, aunque la versión doméstica para los ordenadores de 64 y 128 k era muy inferior en todos los aspectos, como era habitual por aquel entonces.

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