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jueves, 30 de mayo de 2013

"El nombre del viento", la mediocridad convertida en best-seller

Hay novelas que, sin explicarse uno muy bien cómo ni por qué, reciben montones de críticas elogiosas y triunfan en las listas de libros más vendidos. En mi opinión, es el caso de "El nombre del viento", del norteamericano Patrick Rothfuss. Resulta complicado destacar nada de un enorme ladrillo de casi novecientas páginas, en el que una vez que terminas de leerlo (al menos es una lectura fácil, eso sí) te das cuenta de que realmente no ha pasado nada de nada. La historia la hemos leído docenas de veces: un misterioso personaje, encargado de una taberna, rememora su pasado cuando le entra la crisis de los cuarenta. Se sugiere que ha sido un hombre muy importante y que ha realizado hazañas sin par. Ha sido aprendiz de magia al más puro estilo de Harry Potter y otros tantos que vinieron antes. Desde entonces, el lector siempre tiene la sensación de que va a pasar algo de un momento a otro, que nunca termina de llegar. No es que la novela no tenga sus momentos buenos, que los tiene (en novecientas páginas, es de esperar), pero siguen sobrándole unas seiscientas o más.
Lo peor de todo es que en la reseña interior todavía se sigue recurriendo al manido y sobreutilizado gancho de "se le ha comparado con grandes escritores como J.R.R. Tolkien, Ursula K. LeGuin y George R.R.R. Martin". Tal vez se podría comparar a Rothfuss, siendo benévolos, con un George R.R.R. Martin resacoso y con una fuerte gripe que trata de escribir la lista de la compra. La culpa no la tiene el autor, que al fin y al cabo ha escrito su novela a su manera, ésta ha tenido un éxito apabullante y luego sus editores se han dedicado a hacernos creer que es un genio. Por otra parte, hay multitud de lectores que aseguran haber disfrutado mucho con su lectura. tal vez se trate de un buen libro para los que no estén habituados a la literatura fantástica. Esto último también podría aplicarse a otros bodrios como la saga de Eragon. Lo peor de todo es que hay una segunda parte, todavía más descomunal que la primera, titulada "El temor del hombre sabio". Mi consejo, para quien quiera leer una excelente saga de fantasía, es que empiece con la obra de Javier Negrete, por ejemplo. Su saga de Tramórea, que abre la novela "La espada de fuego", está a años luz en cuanto a calidad y entretenimiento de este pestiño.

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